Esta etapa comienza al amparo de cimas tan emblemáticas como el Chullo, Almirez, Buitre y La Polarda. A medida que se avanza, el clima es más seco y cálido por lo que irá cambiando el paisaje hasta llegar al final de este tramo, en el Collado del Espino. Es un tramo difícil, tanto por la distancia como por las continuas subidas y bajadas entre pinares, encinares y retamales. Se pasa cerca de algunos de los rincones más desconocidos del Parque Nacional de Sierra Nevada que aún conservan una elevada diversidad biológica.
Durante el trayecto se podrá observar como las antiguas zonas de cultivo, ruinas de cortijos, eras, acequias, balsas y apriscos han quedado como referentes de la profunda vinculación que tenían los pueblos con la montaña. Ahora, forman parte del rico patrimonio cultural de la Sierra.

Este tramo discurre, entre los términos municipales de Ohanes y Bayárcal y puede realizarse por dos recorridos. Durante el verano las pistas forestales presentes en las cumbres de Sierra Nevada se quedan libres de la nieve que las cubre en invierno. En ese caso, se puede realizar el recorrido que se describe a continuación. Desde el Collado del Espino, casi siempre por cotas superiores a los 2.000 metros, se avanza entre la vegetación típica de alta montaña mediterránea dominada por piornos, enebros y sabinas. Durante la etapa aparece un maravilloso paisaje donde la alta montaña de Sierra Nevada contrasta con la presencia del mar Mediterráneo, al fondo. Entre ambos, las Sierras de Gádor al este, y de la Contraviesa en la parte más occidental. En el valle, la comarca alpujarreña con su paisaje humanizado de gran valor etnológico.

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